Dedico este post a comentar los progresos, avances y novedades efectuados en los últimos meses como parte del proyecto CAS que estoy llevando a cabo. Dicho proyecto consiste ne la redacción de un poemario ilustrado, correspondiéndome a mí la redacción de los versos y mi compañera y artista Mara Gregor la elaboración de sus increíbles ilustraciones.
| El cartel de la slam en que participé, firmado por los participantes a modo de trofeo |
Avance del Proyecto
Mi compañera Mara Gregor y yo hemos seguido trabajando en el poemario ilustrado que estamos llevando a cabo juntos.
El poemario ya está terminado y listo para publicarse. La editorial ha aceptado nuestra propuesta y en los próximos días firmaremos el contrato, si todo va bien. Después tendremos un periodo de un mes para vender 50 ejemplares como parte de una campaña de crowdfunding. Si conseguimos el objetivo, el poemario se imprimirá, de lo contrario el dinero será devuelto a los compradores y el poemario no será publicado.
Para conseguir este objetivo, Mara y yo hemos pensado en promocionar el libro en distintos eventos, que a la vez contribuirán a difundir la poesía en nuestra zona. Para comenzar, el pasado día jueves 5 de noviembre recité varios poemas en un poetry slam (evento donde varios poetas compiten recitando sus obras, que son valoradas por el público), del que salí victorioso. El acontecimiento me permitió contactar con varias personas que mostraron interés por el proyecto del poemario. En un futuro nos gustaría leer algunos poemas en colegios de nuestro entorno para así difundir la poesía entre los jóvenes (en este caso, sin fin publicitario del poemario, simplemente por compartir nuestras creaciones).
El enlace siguiente conduce a un vídeo de mi presentación de uno de los poemas del libro en el Poetry Slam: https://drive.google.com/file/d/10OJ3RUQYb8tJbKvbxfOSYgzW7ANxO_8n/view?usp=sharing
Resultados de aprendizaje
1: este proyecto me ha permitido exponerme a la crítica por parte de otros de mi poesía, así como a una evaluación más estricta por mi parte de mis propias creaciones debido al deseo de conseguir un producto final satisfactorio.
2: introducirnos en el mundo editorial ha sido todo un reto (explorar las opciones, leer y valorar contratos…). Además, he tenido que acostumbrarme a ver cómo otras personas interpretaban mi arte (Mara, a través de sus ilustraciones), y a comunicarme con otras personas sobre lo que pretendo transmitir con mis palabras para crear un producto final que nos satisfaga a ambos.
3: tanto Mara como yo hemos planificado todo el proceso, estableciendo fechas límite que hemos seguido con bastante éxito, si bien al principio algunos retrasos fueron inevitables.
4: durante un año me he comprometido con un mismo proyecto, en sus distintas facetas, desde la redacción hasta el contacto con editoriales.
5: trabajando con Mara he aprendido a disfrutar del trabajo en equipo, algo que antes me costaba más. Los dos somos personas con visiones diferentes, pero confiar el uno en el talento del otro nos ha ayudado a crear un poemario con el que ambos estamos satisfechos.
6: tratando de promover la poesía entre los jóvenes (fase por desarrollar), Mara y yo tomaremos contacto con una experiencia que nos permita intervenir de forma directa en un problema de importancia a nivel mundial (la poca atención que recibe la poesía). También he desarrollado este resultado de aprendizaje con otro proyecto (creación de un periódico escolar), donde he podido
7: algunos de mis poemas tratan temas políticos y sociales. En ‘Por la generación Z’, sobre las injusticias que considero sufre mi generación, he debido tomar decisiones a la hora de elegir el tono y las palabras usadas para transmitir ideas verdaderamente acordes con mis valores y que no resultasen irrespetuosas hacia ningún grupo.
Reflexión
La fase que comenzamos ahora dentro del proyecto, la de difundir y promocionar el poemario en particular y la poesía en general, me parece una de las más importantes al ser la que está más estrechamente vinculada con el componente de servicio de CAS. Mara y yo deseábamos desde el principio ayudar con nuestro proyecto a la difusión del arte y la poesía, y esperamos conseguirlo mediante nuestras lecturas del poemario.
La dificultad para publicar el poemario nos ha puesto en contacto con una verdad triste: que la poesía no vende. No solo ocurre con autores noveles como nosotros, que desde luego no podemos esperar grandes éxitos -somos solo principiantes, aprendices. Grandes poetas y poetisas no pueden vivir de sus obras, como es el caso de Begoña M. Rueda, Premio Hiperión de Poesía 2021, trabaja como lavandera porque no puede pagar los estudios. Vivimos en una sociedad que considera necesaria la televisión, el ocio rápido y urgente, los placeres que no sacian, las videoconsolas, los sofás cómodos, los videos de gatos y el batín. Y sin embargo, la poesía espera su momento, tierna y sola, en un rincón. Estamos ignorando la que para mí es una de las más poderosas fuentes de belleza y felicidad (al menos, para mí, lo ha sido).
La poesía no vende, no. Pero eso no es lo más triste. No es ninguna prioridad para mí ganar dinero con lo que escribo, ni creo que nadie que se dedique a la poesía lo haga esperando lucrarse. Lo que me da pena, de verdad, es que la poesía no se escucha. La sala que acogió el poetry slam en que participé estaba vacía, a pesar de que la entrada era gratuita y tenía lugar en el Ateneo de Málaga, un lugar accesible en pleno centro de la ciudad. Los poetas éramos todos jóvenes, voces recién estrenadas con todavía mucho combustible que quemar, palabra a palabra, sobre un verso. La audiencia, en cambio, era muy escasa, y de edad generalmente avanzada. Una generación que desea cambiar el mundo no debería ser escuchada solo por aquellas que ya han gastado su turno para cambiarlo. La poesía debería incitar al cambio, desde la raíz, desde la juventud. Es por eso que deseamos leer nuestro poemario en centros educativos, para devolver a tantos jóvenes como podamos el contacto con la palabra extraviada, con el derecho olvidado, con la belleza vendida a la sociedad de la velocidad sin memoria.
La causa por el retorno de la poesía a los jóvenes no la ganaremos nosotros solos, pero se ganará algún día. Porque el enemigo está condenado a morirse de abstinencia stendhaliana. Y porque en cambio, como dijo una vez Bécquer... siempre, siempre, siempre
habrá poesía.
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