Hace unos meses decidí aprenderme la banda sonora de 'Una cuestión de tiempo' e interpretarla al piano. Hice una interpretación más personal que rigurosa, permitiéndome el capricho de experimentar un pelín y juguetear una pizca con las melodías. Aquí está el resultado:
Esta actividad me ha llevado a una breve reflexión sobre el cine, la cual presento a continuación.
Reflexión:
'Una cuestión de tiempo' es una de mis películas favoritas. Quizás es la forma más elegante de presentar el melodrama pasteloso, el culmen de la comedia romántica agridulce, la encarnación más bella del cine cursi-comercial. Recuerdo cuando, para una tarea de lengua, reflexioné sobre esas películas prepotentes que a uno no le terminan de convencer pero uno nunca lo dice por miedo a ser castigado mediante escarnio público. 'Una cuestión de tiempo' es tal vez lo contrario a eso. Una película sin soberbias, sin miedo a ser comercial, que así consigue apelar a ese sentido común de la belleza, que consigue que cualquier espectador se vea obligado a rendirse a su hermosura.
Quizás, a veces, lo comercial es simplemente aquello que es capaz de despertar emoción en más gente. Y quizás, a veces, uno debe reconocer que la multitud sabe escoger sus gustos.
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