![]() |
Imagen de fondo del fotógrafo Steve Johnson tomada de pexels.com (10/11/20) |
Elaborar mi perfil CAS ha supuesto un ejercicio de autoconocimiento y reflexión. En forma de poemas, pues el verso el medio más amigo del sentimiento y de los asuntos interiores del ser. Os presento así el resultado mi Poema épico de un viaje introspectivo.
Poema épico de un viaje introspectivo.
Cantar de la creatividad. (En el siguiente poema expreso mis intereses creativos y artísticos por la literatura, la música, el teatro o las ciencias, lo que se me da bien y lo que me gusta hacer).
Una sed ácida
Por agotar las cosas que no existen.
Por robárselo todo al silencio
para ver cómo se desviste
de canciones por cantar,
y versos huérfanos de papel.
En teatro, quebrar mi cuerpo en cubismos
que graben la tristeza en mi piel
sobre el coso camuflado de escenario. Espejismos
juro asesinar con mis manos manchadas de curiosidad
culpable, pues la ciencia será la espada ardiente
con que mis dedos urgentes encontrarán la muerte
del misterio del mundo, y de la belleza de la ambigüedad.
Cantar del servicio. ¿Qué es eso que siempre he querido probar y no lo he hecho nunca? En mi caso, la respuesta sería el servicio a la comunidad.
Es la empatía la huella
más hermosa del instinto.
Mi fábrica favorita
de sonrisas de doble sentido.
Y sin embargo está mi corazón hambriento
de estas caricias de ida y vuelta,
no escuece el amor en las espuelas
pues está ocioso de servicio.
Me propongo pues tornar el mundo en lienzo,
y mi voluntad en pincel de impresionista,
para borrar en amaneceres el marengo,
mi corazón cristaliza en solidaridad de amatista.
Cantar del tiempo (cosas que me gustaría mejorar/ cosas a las que le dedicaría más tiempo):
Deslizarse por el éter, girar, orbitar
con complejo de astro:
tengo impulso de bailarín.
El privilegio de la muerte en los labios
sin regusto a adiós, ni consecuencias,
ser un día un gran actor de lo trágico.
Tomarme en serio ciertas de mis bromas
dándole el respeto maduro del tiempo
al arte de cantar, a mi cinefilia
no practicante. A un gesto
que sea fértil padre de movimientos,
de corrientes, al deporte y al cuerpo.
Encontrar poesía en la guerra
desnuda su necesidad de sangre.
Ajedrecista, poeta útil,
somete a la belleza los campos de Marte.
Son estas las ambiciones de arena
los restos de los castillos de naipes
que al levante abandona este poeta
inacabado.
Cantar mecánico (expresando qué es lo que no me gusta hacer, en este caso las tareas meramente repetitivas y mecánicas, donde lo único en lo que uno piensa es en cuánto desea acabar).
El trabajo le roba al amor
mis noches de calma insípida.
Y la rutina al reloj
castiga con su látigo de rígida
prisión en escalera de caracol.
Mi ayer, mi hoy y mi mañana se travisten
entre espejos de vapor
y suspiros de alivio a gas mostaza.
Con el compás perdido del mundo
me encuentro en el café de la mañana.
Como no genera rentabilidad,
me olvidé del negocio del polvo de hadas.
Y vivo una repetición sin dueño,
del perfume gastado en silenciar el podrido;
y donde no perder la cuenta es
mi único escape del olvido.
Otras cuestiones que también sería importante detallar.
La prosa será un hogar más confortable que el verso para mis próximas palabras. Por ello, a partir de ahora abandonaré la poesía para expresarme. Mucho me temo que esto hará mi mensaje mucho más aburrido de aquí en adelante. Mis disculpas con el lector.
Reflexiones sobre el perfil CAS:
¿Qué podemos aprender de desarrollar un perfil CAS? ¿Cómo podemos beneficiarnos todos de conocer nuestros intereses habilidades, talentos y áreas en las que debemos mejorar?
Desarrollar nuestro perfil nos obligará a hacernos preguntas sobre nuestros gustos, nuestros intereses, nuestras aficiones… nuestros defectos. Nos obligará a merodear por los rincones más polvorientos, menos confortables de nuestras entrañas. Por los desvanes inhóspitos del ser, que como son incómodos de pisar, solemos ceder al abandono del olvido. Así, este proceso de indagación nos permitirá conocernos más como personas, saber qué queremos y qué rechazaremos por encima de todo. Y este será el primer paso para lograr cualquier cosa importante, porque para llegar lejos primero hay que saber en qué dirección queremos empezar a andar.
Nuestras virtudes serán nuestras armas para afrontar el camino hacia lo que ansiamos lograr. ¿Y nuestros defectos? Nuestro objetivo deberá implicar siempre enfrentarnos a alguna de nuestras debilidades. De lo contrario, no se me ocurre cuál puede ser el valor del éxito.
De este modo, conocer nuestras virtudes es necesario para saber dónde empezamos, con qué herramientas empezamos nuestro periplo. Y conocer nuestros puntos débiles es lo mismo que saber hacia dónde nos dirigimos.

Comentarios
Publicar un comentario